jueves, 20 de octubre de 2016

Teatro 69 días 42 historias

Cada vez que se sentía triste, sola o desanimada se dirigía al parque y se sentaba en la misma banca de siempre a observar todo a su alrededor. El mundo, pensaba, era bastante parecido a un teatro de marionetas, los niños de los juegos e incluso los objetos con montones de historias por delante, y los viejos con montones de historias por detrás. Estar allí sentada la hacia sentirse menos sola, tanto que solo hasta un rato después de haberse dejado absorber por el teatro del parque se percató del hombre que estaba sentado a su lado, y que con sus ojos color café seguía fijamente el rumbo que tomaba un balón. Él también lo sabe, se dijo a si misma, y por un instante supo que nunca más se sentiría sola. Él también formaba parte de la afición.

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