Sueño 69 días- 53 historias

by - martes, octubre 04, 2016

Anoche soñé que la muerte se me acercaba y me advertía que uno de mis amigos deseaba asesinarme, he despertado de repente, con el corazón agitado, sudando y con un terror que sería difícil de describir. Sé que es un sueño, lo he sabido desde el instante en que mis ojos se abrieron, aun así sin proponérmelo he comenzado a preguntarme cual de mis amigos podría ser, he analizado las razones o motivos que podrían tener e incluso he pensado en como lo podrían querer hacer.

Ha sido un mal día, no es ni medio día y mi rostro esta surcado por unas enormes ojeras y no he rendido mucho en mi trabajo, lo cierto es que he estado sentado en mi escritorio pensando en aquel sueño y en quien desea asesinarme, porque al fin y al cabo ¿si no fuera un sueño si no una premonición?


Llevo horas cavilándolo y creo que he dado con mi asesino, está sentado frente a mí. Desconozco sus motivos, hemos sido amigos desde hace un par de años cuando ingresamos a trabajar a la misma empresa, sin embargo a mí me ascendieron hace un mes y a él no, me había dicho que se alegraba por mí, y parecía honesto, pero ahora no lo creo, creo que es la envidia lo que lo mueve, eso es, ese es su motivo para asesinarme. Lo he visto observándome de soslayo, lo he cogido infraganti, me ha preguntado que me sucede pero estoy seguro que no es preocupación, solo quiere saber si la muerte se le quiere adelantar; creo que me envenenará, lo he visto en los programas aquellos de detectives donde todos creen que envenenar es la mejor manera de matar a alguien y pasar desapercibido, hace un rato me trajo un café, dijo que me veía cansado, yo le sonreí pero a la primera oportunidad me he desecho de él, ahí fue cuando me di cuenta de su plan, así que cuando se dio la vuelta repitiéndome que me veía mal y debería ir a descansar, le he dicho que tiene razón y he salido de la oficina con la excusa de irme para mi casa; sin embargo he decidido adelantármele, por lo que he ido hasta mi auto a tomar el arma que tengo en la guantera y he regresado, al entrar se ha sorprendido y ha tratado de decirme algo, sin embargo no le he dado tiempo a las excusas y le he disparado mientras le digo con voz potente “No me asesinaras”. 

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