La época del olvido 69 días 41 historias

by - viernes, octubre 21, 2016

El escaparate de la tienda le ganaba la competencia a los demás, era casi como si emitiera una luz tan potente y destellante que los demás se quedara opaco y oscuro. Cada detalle había sido finamente pensado para invitar a los transeúntes a entrar sin importar si querían, o no, lo que allí dentro se vendía.

Los “maniquíes” de diferentes colores y con diferentes formas eran toda una alegoría a la belleza y por instantes era imposible dejar de mirarlos, ni siquiera los estándares de belleza del momento estaban preparados para responder a tal grado de perfección; Sin embargo esto no era lo mejor que tenían, y los transeúntes que si estaban interesados en aquel lugar lo sabían, sabían que los “maniquíes” que realmente eran una especie de androides humanizados tenían características mucho más allá de su belleza, los androides llamados hums se programaban de acuerdo a las características deseadas de cada cliente. Para programar un hums el cliente era conectado a una red de transmisión neuronal y a partir de preguntas elaboradas por neurocientíficos se determinaban las cualidades que para él debía tener su pareja ideal, muchas de estas cualidades ni siquiera imaginadas por el sujeto en particular, además el hums envejecía igual que su dueño y estaba diseñado para morir solo hasta horas después que él, todo esto para asegurar años enteros de felicidad, y mucho más allá de esto si por alguna razón ocurría un error inesperado el hums podía ser modificado según los nuevos deseos de su poseedor.

El programa que en un principio había buscado disminuir las tasas de natalidad había terminado por ser un arma de doble filo, no porque después ya nadie se enamorará de un humano real, aunque esto había sido una consecuencia inevitable, tampoco porque los hums hubieran dominado el mundo, lo cierto es que eran tan humanos que ni siquiera soñaban con rebelarse, incluso yendo más allá los androides también eran programados para tener la certeza de que la persona con la que estaban era lo que siempre habían soñado, estaban hechos para ser felices y hasta un androide sabía apreciar esto. El verdadero problema fue que los humanos cada vez se volvieron más huraños entre ellos, haber encontrado aquello que a los ojos de cada uno significaba la perfección les había borrado de sus memorias la capacidad de lidiar con lo que no lo era según ellos. El mundo se había vuelto intolerante, era como si la felicidad en grandes dosis los obligará a olvidar la tristeza de los demás.

Fue así que comenzó la época del olvido, cada uno  se fue olvidando de los otros  y se concentró en sí mismo, todos dejaron de interesarse en su prójimo, en lo que sentían o les acontecía, en si las cosas iban bien para los otros, en si el mundo realmente era un lugar feliz. Nadie hubiera podido predecir lo que poco a poco se implantaría y sus consecuencias. El mundo se hundió en un desconocimiento y apatía totales por el otro, y de ahí a la des-conexión de eso que los hacía humanos solo había un paso, y después de dejar de ser humanos hasta el punto de la extinción solo hubo otro.


La humanidad había naufragado ante lo que nunca nadie ni en sus más perversas ideas hubiera podido predecir, la humanidad había sucumbido y había muerto ante la perfección de la felicidad, lo único que sobrevivió fue aquel escaparate que prometía felicidad sin saber que realmente abogaba por la extinción de la humanidad. 

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