El vendedor de ilusiones 69 días 37 historias

by - jueves, octubre 27, 2016

El anciano que había visto a su nieto vender limonadas en la parte delantera de su casa, decidió que vendería todas las ilusiones y deseos que aún le quedaban y para los cuales probablemente no tenía ni el tiempo ni la energía para resolver. Quizás algún valiente quisiera hacerse con ellas para tratar de hacerlas realidad. Así que ilusionado con que sus deseos los realizaran otros puso una pequeña silla y un cartel que decía, se venden ilusiones. 

Sin embargo su negocio no parecía ir tan bien como el de su nieto, solo algunos curiosos habían preguntado de que se trataba y cuando él se los decía, solo atinaban a decirle que ningún loco se encartaría con los sueños de otro y mucho menos pagaría para que se los contará, como si ellos ya no tuvieran suficientes sueños deshechos. Así paso el tiempo y él anciano finalmente se rindió, así que comenzó a recoger el cartel y fue entonces cuando noto que su pequeño nieto se sentaba frente a él y le daba todas sus monedas ganadas de las limonadas. Abuelo — le dijo— quiero convertirme en el guardián de las ilusiones, yo si tengo espacio para millones de sueños más.


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