viernes, 28 de octubre de 2016

La velocidad del tiempo 69 días 36 historias

Lo miró mientras él sostenía su mirada y le sonreía, ¡vaya, que guapo era!¡wow!... y era con ella; no sabía que decir, no sabía como decirlo, el tiempo iba demasiado lento, su cerebro iba demasiado lento ¿O demasiado rápido? no lo supo hasta que la puerta del metro se cerro y lo que quizás hubiera podido ser, ya no seria jamás.

jueves, 27 de octubre de 2016

El vendedor de ilusiones 69 días 37 historias

El anciano que había visto a su nieto vender limonadas en la parte delantera de su casa, decidió que vendería todas las ilusiones y deseos que aún le quedaban y para los cuales probablemente no tenía ni el tiempo ni la energía para resolver. Quizás algún valiente quisiera hacerse con ellas para tratar de hacerlas realidad. Así que ilusionado con que sus deseos los realizaran otros puso una pequeña silla y un cartel que decía, se venden ilusiones. 

Sin embargo su negocio no parecía ir tan bien como el de su nieto, solo algunos curiosos habían preguntado de que se trataba y cuando él se los decía, solo atinaban a decirle que ningún loco se encartaría con los sueños de otro y mucho menos pagaría para que se los contará, como si ellos ya no tuvieran suficientes sueños deshechos. Así paso el tiempo y él anciano finalmente se rindió, así que comenzó a recoger el cartel y fue entonces cuando noto que su pequeño nieto se sentaba frente a él y le daba todas sus monedas ganadas de las limonadas. Abuelo — le dijo— quiero convertirme en el guardián de las ilusiones, yo si tengo espacio para millones de sueños más.


miércoles, 26 de octubre de 2016

El lugar olvidado 69 días 38 historias

El país de las ideas se le presentaba como un paisaje de aguas color violeta y un aire que contenía una brizna de lluvia suave que si la probabas parecía quitarte la sed que podrías llegar a sentir el resto de tu vida. 

Para navegar en el mar de aquel lugar hacia falta una brújula que más que indicar el sur, norte, este u oeste, mostraba  los estados del corazón y en algunas ocasiones el camino que se debía seguir según el animo deseado. No era necesario un barco, al igual que con la brújula todo dependía del estado que había en el corazón, si este era tormentoso entonces viajabas en un submarino para tratar de evitar aquella tempestad y los días felices en cambio se viajaba en ballenas que entre salto y salto parecían llevarte caminado en pleno mar, los días tristes en cambio el mar se volvía turbio y oscuro, el cielo que siempre estaba cambiando de color se volcaba hacía la paleta de los grises y era imposible navegar. 

En tierra las cosas no eran menos maravillosas, las letras que formaban manadas corrían asombradas cuando te veían, sin embargo no parabas de escuchar sus risas; Ese era el mundo de sus ideas cuando era pequeña y era el mundo que había olvidado en sus escaladas de años y en su búsqueda infinita de una idea realmente original.

martes, 25 de octubre de 2016

La gran sonrisa del gato 69 días 39 historias

Voy hacia mi casa, él me acompaña, allí está persiguiéndome y sonriendo, yendo al mismo ritmo y velocidad que voy yo. Sobretodo sonriendo, como invitándome al país de donde viene y a donde yo quizás solo en sueños podría ir. 

Allí esta Cheshire, se ha escapado al cielo oscuro y lleno de estrellas, tal vez sea que tiene pecas, y lo ha convertido en una gran sonrisa de gato. Sé que muchos dirán que es la Luna quien los persigue, pero yo sé que es él haciéndole antesala a mis muy próximos sueños en un país donde un conejo blanco corre apurado y donde estará él desdibujándose en la nada y dejando solo una gran sonrisa de gato que se parece a una media luna.

lunes, 24 de octubre de 2016

Receta para el olvido 69 días 40 historias

Acuéstese en su cama, cierre las ventanas y lloré sin parar. Salga a la calle y grite. Vaya a un lugar vacío, lleve algo de vidrio, busque una pared, lance el algo de vidrio contra ella. Emborráchese, sin embargo no lo haga hasta perder la conciencia, solo hasta media conciencia. Haga maratón de Netflix. Elimínelo de sus redes sociales. Elimine las redes sociales que no necesita. Sea infantil. Bese un desconocido y sienta como si  se desquitara. Vaya a una obra de teatro, sienta que realmente no le divierten. Vaya a cine solo, ríase y dese cuenta que no es tan terrible como pensaba. Salga por una cerveza solo y mire todo a su alrededor. Córtese el cabello. Compre una nueva prenda de vestir o de maquillaje si es mujer. Lea un libro, aburrase. Lea otro libro, uno de Agatha Christie, comience a olvidar. Salga al parque, cómase un helado. Haga dieta. Deje la dieta. Baile en la sala cuando nadie lo vea. Baile en una bar, que todos los vean. Vístase sexy, salga a la calle, regrese solo. Salga otra vez solo, dese cuenta que no es tan terrible. Adquiera un nuevo hobbie, olvide por ratos más largos. Haga un picnic, mire el cielo y escuche música. Haga una lista de las cosas que le gustan. Realice al menos 3 cosas de esa lista usted solo. Aprenda a jugar ajedrez. Dese un baño y nuevamente dibuje corazones en la pared.

viernes, 21 de octubre de 2016

La época del olvido 69 días 41 historias

El escaparate de la tienda le ganaba la competencia a los demás, era casi como si emitiera una luz tan potente y destellante que los demás se quedara opaco y oscuro. Cada detalle había sido finamente pensado para invitar a los transeúntes a entrar sin importar si querían, o no, lo que allí dentro se vendía.

Los “maniquíes” de diferentes colores y con diferentes formas eran toda una alegoría a la belleza y por instantes era imposible dejar de mirarlos, ni siquiera los estándares de belleza del momento estaban preparados para responder a tal grado de perfección; Sin embargo esto no era lo mejor que tenían, y los transeúntes que si estaban interesados en aquel lugar lo sabían, sabían que los “maniquíes” que realmente eran una especie de androides humanizados tenían características mucho más allá de su belleza, los androides llamados hums se programaban de acuerdo a las características deseadas de cada cliente. Para programar un hums el cliente era conectado a una red de transmisión neuronal y a partir de preguntas elaboradas por neurocientíficos se determinaban las cualidades que para él debía tener su pareja ideal, muchas de estas cualidades ni siquiera imaginadas por el sujeto en particular, además el hums envejecía igual que su dueño y estaba diseñado para morir solo hasta horas después que él, todo esto para asegurar años enteros de felicidad, y mucho más allá de esto si por alguna razón ocurría un error inesperado el hums podía ser modificado según los nuevos deseos de su poseedor.

El programa que en un principio había buscado disminuir las tasas de natalidad había terminado por ser un arma de doble filo, no porque después ya nadie se enamorará de un humano real, aunque esto había sido una consecuencia inevitable, tampoco porque los hums hubieran dominado el mundo, lo cierto es que eran tan humanos que ni siquiera soñaban con rebelarse, incluso yendo más allá los androides también eran programados para tener la certeza de que la persona con la que estaban era lo que siempre habían soñado, estaban hechos para ser felices y hasta un androide sabía apreciar esto. El verdadero problema fue que los humanos cada vez se volvieron más huraños entre ellos, haber encontrado aquello que a los ojos de cada uno significaba la perfección les había borrado de sus memorias la capacidad de lidiar con lo que no lo era según ellos. El mundo se había vuelto intolerante, era como si la felicidad en grandes dosis los obligará a olvidar la tristeza de los demás.

Fue así que comenzó la época del olvido, cada uno  se fue olvidando de los otros  y se concentró en sí mismo, todos dejaron de interesarse en su prójimo, en lo que sentían o les acontecía, en si las cosas iban bien para los otros, en si el mundo realmente era un lugar feliz. Nadie hubiera podido predecir lo que poco a poco se implantaría y sus consecuencias. El mundo se hundió en un desconocimiento y apatía totales por el otro, y de ahí a la des-conexión de eso que los hacía humanos solo había un paso, y después de dejar de ser humanos hasta el punto de la extinción solo hubo otro.


La humanidad había naufragado ante lo que nunca nadie ni en sus más perversas ideas hubiera podido predecir, la humanidad había sucumbido y había muerto ante la perfección de la felicidad, lo único que sobrevivió fue aquel escaparate que prometía felicidad sin saber que realmente abogaba por la extinción de la humanidad. 

jueves, 20 de octubre de 2016

Teatro 69 días 42 historias

Cada vez que se sentía triste, sola o desanimada se dirigía al parque y se sentaba en la misma banca de siempre a observar todo a su alrededor. El mundo, pensaba, era bastante parecido a un teatro de marionetas, los niños de los juegos e incluso los objetos con montones de historias por delante, y los viejos con montones de historias por detrás. Estar allí sentada la hacia sentirse menos sola, tanto que solo hasta un rato después de haberse dejado absorber por el teatro del parque se percató del hombre que estaba sentado a su lado, y que con sus ojos color café seguía fijamente el rumbo que tomaba un balón. Él también lo sabe, se dijo a si misma, y por un instante supo que nunca más se sentiría sola. Él también formaba parte de la afición.

miércoles, 19 de octubre de 2016

El baile de las ideas 69 días 43 historias

Cada una la había guardado con especial cuidado y atención Las cuadradas, circulares, triangulares, las que parecían fractales o cristales, las azules, blancas y multicolor, las poco voluminosas, las flaquitas, las coloridas, opacas, las que querían ser mordidas, lamidas,a brazadas, tiradas... todas las había guardado en su caja de aristas y finas lineas de color; las ideas de su caja eran de cada tipo que podían existir y ella se había empeñado en guardarlas, para los días tristes poder sentarse en medio de su sala, abrir la caja y dejar que todo lo que la rodeaba explotara al son de la música y del baile de las ideas.


martes, 18 de octubre de 2016

Para una ocasión especial 69 días 44 historias

La casa estaba invadida por el aroma de las especias, era un olor algo penetrante pero bastante agradable que le daba cierto aire de viveza y que funcionaba sinérgicamente con el ambiente que estaba instaurado debido a las luces, la mesa y el mantel.

Matilde había cocinado toda la tarde, se notaba su esmero; sobre todo por el libro de recetas que descansaba sobre el mesón de la cocina y donde se leía entre letras pegadas y curvas «Para una ocasión especial». El recetario era la única cosa que le había dado su madre el día que se había marchado con Martín, y del cual entre lágrimas y una súplica implícita de que no se fuera le había dicho que en él encontraría una receta para cada ocasión. Al comienzo Matilde no se atrevió a abrir el libro de recetas, quizás por la desdicha que le causaba no estar cerca de su madre, pero con el tiempo cada vez que  algo sucedía y merecía ser celebrado u olvidado Matilde lo abrió. Embarazos, bodas, cumpleaños, aniversarios, entierros, hospitalizaciones, en cualquier ocasión Matilde siempre cocinó. Menos aquella receta, esa estaba reservada para ser utilizada en una ocasión memorable o no utilizarse nunca, sin embargo aquel era el momento en que se debía utilizar, lo sabía.


Martín llego temprano a casa y se sorprendió de cómo lucia todo. Se sintió algo emocionado, las últimas semanas habían estado algo tensas y parecía que la relación se estaba enfriando quizás todo estaba a punto de mejorar, sentimiento que se reafirmó cuando Matilde salió a recibirlo y le dio quizás el mejor beso que hubiera recibido en su vida. Se sentaron en la mesita que ella había puesto en el patio aprovechando la noche de verano y cenaron un plato que parecía estar hecho para los dioses, todo transcurría de maravilla, incluso parecía que habían recobrado el esplendor perdido con los años, Martín era realmente feliz y veía a Matilde más hermosa que nunca. Para finalizar la noche Matilde trajo el postre y se lo dio, él algo lleno pero sin ganas de dañar el buen momento lo  probó, un bocado, otro y otro más; estaba delicioso, sabía delicioso, eso sí, algo almendrado, pensó mientras caía y escuchaba a su esposa cada vez más lejana decirle sobre cierta infidelidad.


Este texto lo escribí para participar en el Taller de #escritura nº37. Móntame una escena: el libro de recetas de literautas, espero que lo disfruten igual. Lo incluyo en mi reto de 69 días 69 historias porque también lo escribí en el espacio que he designado para mis cuentos. :)


viernes, 14 de octubre de 2016

Loop 69 días 45 historias

La primera vez que despertó al lado de un chico con el que había soñado casi se infarta. Inmediatamente luego de abrir los ojos salto de la cama y por mero instinto tomo las sabanas para taparse, le pregunto al chico quien era y por si acaso trato de recordar que había hecho la noche anterior. No comprendía que estaba ocurriendo y se pellizcaba cada segundo para asegurarse de que no seguía soñando, incluso tomo al hombre de la mano y fue donde la primera persona que se encontrara en el pasillo a preguntarle si ella también lo veía (era necesario descartar la locura), el chico, bastante guapo, se reía a carcajadas y como si llevaran años enamorados le preguntaba que le sucedía con una dulzura infinita, ella asustada le decía que él era solo un sueño y que no entendía que estaba pasando. Estaba tan asustada  que llamo a su mejor amiga a contarle lo que sucedía y ella como si no la comprendiera, le dijo que no entendía a que se referiría ni le veía el chiste a decir que no conocía a su prometido estando a unos días de su matrimonio. Por su parte el chico que se llamaba Juan le dijo que debía ser parte del estrés por la boda y llamo al trabajo de ambos a decir que no irían para quedarse a cuidarla y que ella descansara además de prometerle que de continuar así al día siguiente irían al médico.

Lo peor de todo es que su vida seguía siendo la misma, nada había cambiado excepto por el pequeño detalle de no recordar a su prometido, así que aquel día fue como si lo conociera por primera vez y buscara esa razón por la cual iban a casar o se habían enamorado, al fin y al cabo solo tenía un par de días para recordarlo antes de la boda. El día transcurrió entre el millón de preguntas que ella le hacía a él y sus risas, para cuando había logrado relajarse y atribuir su falta de memoria al estrés había comenzado a disfrutarlo y le agradaba el hombre que tenía al frente, aunque por instantes sentía que a pesar de todo no era el de su vida, era como un día sacado de un libro, café, palabras y amor.  Al anochecer se fue a dormir con la esperanza de que al despertar todo hubiera terminado, no porque él no le interesará, solo que era una sensación extraña estar al lado de alguien a quien no recordabas.  Sin embargo esa noche soñó nuevamente con otro hombre y para su desesperación al despertar vio que estaba a su lado, no el mismo del día anterior si no el de su sueño, así que esta vez no salto de su cama y solo se limitó a seguir con las mismas acciones del día anterior, que para su sorpresa era la misma fecha, así que se vino un día nuevo de conocer a alguien con quien estaba comprometida, de saber si el café le gustaba claro u oscuro, si sonreía mucho o poco, si sus ojos eran color miel o avellana, su sabor predilecto de helado y una noche en la que no sabía si quería dormir o quedarse allí.


Así pasaron mucho días de una misma fecha con una chico tras otro, hasta que una noche luego de dormirse soñó con él, con el que la hacía no querer despertar, no porque no quisiera despertar, sino porque despertar significaría la llegada de la noche y el final del “sueño”, así que en medio de su sueño le narro su historia, le contó del chico rubio y del moreno, del guapo, del feo, del divertido, del cascarrabias, del que creyó que podría ser su amor y del que se preguntó cómo diablos se habían comprometido, le contó cómo cada amanecer parecía una tortura a pesar de saber que no estaría tan mal y finalmente le dijo que no quería despertar, él que había guardado silencio durante toda la historia le sonrió, la abrazo y solo atinó a decir — yo también te estaba buscando— antes de que sonara el despertador. Al abrir sus ojos allí estaban ambos, y de alguna manera tenían la certeza de que esta vez el calendario continuaría con sus fechas y el transcurso de los días. Al fin todo había encajado.

jueves, 13 de octubre de 2016

Sentidos y amor 69 días 46 historias

Desde que la conoció comenzó a soñar a color. No era que antes soñara sin estos, si no que los sueños parecían carecer de intensidad, contraste y de vibración; sin embargo casi como una premonición habían comenzado a tomar algo de intensidad los días previos a su primer encuentro y luego de conocerse era como si tuvieran un nuevo impulso y se convirtieran noche a noche en pequeños estallidos de arte y emoción; a veces incluso al despertar no recordaba sus sueños pero si los colores, era como una expresión emocional sin palabras  solo con colores.

Por eso cuando comenzaron a perder nuevamente vibración tuvo miedo y supo que algo pasaba, al parecer todo estaba muriendo y sus sueños lo sabían, ya no habían estallidos cada noche, solo pequeñas manchas pasteles que a veces se asemejaban mucho a una camiseta vieja y descolorida…Para el final de la relación los sueños parecían incluso más descoloridos que antes de conocerse, ahora todo parecía carecer de emoción.


Así pasaron los días semanas y hasta un par de años, soñando con camisetas viejas sin color, todo hasta que un día sin saber muy bien cómo o porqué al levantarse tenía la sensación de que el mundo olía a algo entre vainilla y frutos del bosque y fue ahí que como una duda o una certeza se preguntó anticipándose a los próximos días a que podría oler el amor.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Sueño 47 días 69 historias

Y allí estaba girando sin parar en medio del huracán. Vueltas, vueltas, vueltas miraban con terror algunos. Vuelo, vuelo —pensaba el gato que soñaba con ser ave.

martes, 11 de octubre de 2016

Coincidiendo 69 días 48 historias

La primera vez que lo vio no lo noto, ni la segunda, tercera, cuarta ni quinta, ni siquiera noto que varias veces al día estaban en el mismo espacio tiempo y que por si acaso ambos estaban transitando la carretera de las casualidades, había demasiadas coincidencias como para no parecer algo más.


Lo cierto es que pasaba tan desapercibido para ella como el color rojizo de los ladrillos o las señales de no fumar de los buses, era tan solo un paisaje más, sin embargo cuando una de sus compañeras le dijo que el chico tenía algo especial lo comenzó a notar, se dio cuenta de la gran cantidad de coincidencias y fue entonces que lo comenzó a repasar como si fuera un libro del cual debía aprender sus letras, sus ojos color miel, sus delgados labios, su ancha espalda y sin dudarlo su sonrisa, de alguna manera comenzó a pensar en él y de esa misma manera le empezó a gustar. Así que comenzó a ansiar las coincidencias y a veces incluso trato de que sucedieran, pero habían dejado de suceder, quizás se tratara de que ahora era él quien no la notaba a ella. 

lunes, 10 de octubre de 2016

Vibración 69 días 49 historias

Vibran las cuerdas de la guitarra universal creando una melodía de quarks, bosones y leptones donde todos hechos de los mimo pretenden ser diferentes.

viernes, 7 de octubre de 2016

Todo sea por la paz

Creo que el Nobel no es merecido pero si necesario. Una vez leí que un premio Nobel en Literatura por ejemplo, es un premio que se da más a una obra continua que en si a un libro; el nobel de la paz no se queda atrás, creo que un Nobel no se da exclusivamente a un acto si no a una secuencia de los mismos en busca de un bien común, que en este caso es la paz. Para mi Santos a pesar de haberse esforzado en el tratado de paz no ha hecho méritos suficientes para merecer estar en la galería de las personas que han luchado por la paz toda su vida como Martin Luther King, Mandela y Malala por ejemplo, creo que a pesar de lo genial que sería la paz para mi país y de lo mucho que compensaría el mal que le han hecho los políticos, Santos no ha tenido una vida meritoria ni de esfuerzos que signifiquen una búsqueda de un bienestar real, por el contrario creo que familias de políticos, como la suya, y en este caso él son lo que nos han desangrado a punta de corrupción que también es un síntoma de guerra. Santos se esforzó en firmar un tratado de Paz, sí, pero creo que más allá de hacerlo por razones altruistas sus intereses politiqueros estaban de por medio, lo que desde mi perspectiva le quita completamente el mérito. Aun así, comprendo que la idea de darle el nobel es buena, y es casi obligarlo a luchar realmente por la paz para poder ostentar su título de Nobel de la paz, por eso entiendo lo necesario que es, y comprendo que las intenciones de los Europeos fueron buenas, pero eso no significa que no estén desligados de una realidad donde alguien que le ha hecho mucho daño a este país termine pasando a la historia como una especia de Salvador del mismo. Así que me alegro por mi país, pero también me entristece que para que algo bueno pase sea necesario hacer un héroe a alguien que por mucho también pertenece a los villanos, sin embargo por la paz lo que sea, incluso alabar villanos, así que felicitaciones a Juan Manuel Santos porque a pesar de todo nos regaló algo que nadie más nos dio antes. Esperanza.

Fugaz 69 días - 50 historias

He tenido una magnífica idea, quizás la más maravillosa de mi vida, la visualice, la saboree, la olí y casi la pude sentir. Estaba regodeándome en ella cuando alguien me ha hablado y  yo como una tonta he vuelto mi rostro a mirar, quien me hablaba no me ha dicho nada importante, algo del clima o de política, creo, y yo ahí plantada observándolo y tratando de retener mi idea que cada vez vuela más rápido y más lejos de mí, la veo alejarse, trato de recordar una palabra que me lleve a ella, ¿Qué pensaba en ese momento? ¿Qué pasaba por mi mente? No lo sé, he sido una tonta, no logré retenerla. He tenido una gran idea  y lo sé porque se ha escapado como todo las cosas magnificas de la vida, fugaz; Ha sido mi idea fugaz.

jueves, 6 de octubre de 2016

Un gran amor 69 días 51 historias

No podía decirse que fuera fea, la verdad es que tenía una cara preciosa a pesar de su pelo que siempre estaba despeinado y parecía fuera de control,  su nariz era algo grande, pero su boca con dientes perfectos no tenía nada que envidiarle a ninguna otra, además sonreía con sus ojos  que se convertían en un par de líneas cuando estaba muy feliz. Camilo que siempre la observaba lo sabía, sabía muy bien lo hermosa que era y había decidido decírselo, había estado reuniendo cuanto valor a sus 8 años podría reunir y le diría que ella le gustaba aquella noche mientras jugaban a las escondidas, porque sabía que era ahora o nunca; Así que aquella noche cuando salieron a jugar corrió tras ella cuando la vio esconderse en las escalas de doña Rosita, así podrían estar solos los dos. Al llegar finalmente a las escalas ella se puso rígida contra la pared a pesar de que sus ojos eran rayitas y su boca parecía a punto de explotar en una carcajada, él por el contrario temblaba, así que sin tomar siquiera impulso lo soltó “Usted me gusta…” y vio como los ojos de ella se tensionaban y su mano se alzaba contra el cachete de él, para después mientras el corazón de él se rompía y el cachete le ardía la veía correr a su casa a esconderse de lo que podría haber sido un gran amor.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Ruleta 69 días 52 historias

Tomo las balas con una mano y el arma con la otra. Una bala por cada vez que le rompieron el corazón, 1,2,3,4,5 y una probabilidad de solo 1/6 de sobrevivir. Rodó el tambor, halo el gatillo y al mismo tiempo que oía el clic se daba cuenta que era una nueva oportunidad para esta vez, amarse a si misma.

martes, 4 de octubre de 2016

Sueño 69 días- 53 historias

Anoche soñé que la muerte se me acercaba y me advertía que uno de mis amigos deseaba asesinarme, he despertado de repente, con el corazón agitado, sudando y con un terror que sería difícil de describir. Sé que es un sueño, lo he sabido desde el instante en que mis ojos se abrieron, aun así sin proponérmelo he comenzado a preguntarme cual de mis amigos podría ser, he analizado las razones o motivos que podrían tener e incluso he pensado en como lo podrían querer hacer.

Ha sido un mal día, no es ni medio día y mi rostro esta surcado por unas enormes ojeras y no he rendido mucho en mi trabajo, lo cierto es que he estado sentado en mi escritorio pensando en aquel sueño y en quien desea asesinarme, porque al fin y al cabo ¿si no fuera un sueño si no una premonición?


Llevo horas cavilándolo y creo que he dado con mi asesino, está sentado frente a mí. Desconozco sus motivos, hemos sido amigos desde hace un par de años cuando ingresamos a trabajar a la misma empresa, sin embargo a mí me ascendieron hace un mes y a él no, me había dicho que se alegraba por mí, y parecía honesto, pero ahora no lo creo, creo que es la envidia lo que lo mueve, eso es, ese es su motivo para asesinarme. Lo he visto observándome de soslayo, lo he cogido infraganti, me ha preguntado que me sucede pero estoy seguro que no es preocupación, solo quiere saber si la muerte se le quiere adelantar; creo que me envenenará, lo he visto en los programas aquellos de detectives donde todos creen que envenenar es la mejor manera de matar a alguien y pasar desapercibido, hace un rato me trajo un café, dijo que me veía cansado, yo le sonreí pero a la primera oportunidad me he desecho de él, ahí fue cuando me di cuenta de su plan, así que cuando se dio la vuelta repitiéndome que me veía mal y debería ir a descansar, le he dicho que tiene razón y he salido de la oficina con la excusa de irme para mi casa; sin embargo he decidido adelantármele, por lo que he ido hasta mi auto a tomar el arma que tengo en la guantera y he regresado, al entrar se ha sorprendido y ha tratado de decirme algo, sin embargo no le he dado tiempo a las excusas y le he disparado mientras le digo con voz potente “No me asesinaras”. 

lunes, 3 de octubre de 2016

La caja de los recuerdos 69 días - 54 historias

Debajo de su cama estaba la pequeña caja que años atrás había organizado con esmerado empeño; la había forrado con papel de colores y luego plastificado para que el paso del tiempo no se hiciera tan notorio, sin embargo y a pesar del cuidado que había puesto cada vez que la tomaba la caja se veía ajada, aunque cualquiera reconocería que era más por amor que por descuido.

La caja que en principio había sido algo así como un experimento, había pasado a ser una especie de cofre de tesoros. Dentro, había pequeños juguetes, fotografías, extractos de periódicos, momentos e ideas; los momentos se guardaban como pequeños artículos con una nota que permitía de cierta forma recordar el instante preciso al que se referían y la fecha del gran acontecimiento, las ideas estaban grabadas en papelitos de colores que parecían avivarlas.


Aquella mañana cuando tomó la caja entre sus manos, se transportó en el tiempo. Recordó el olor a algodón de azúcar que impregnada el aire durante su primer beso, observó cómo su madre le enseñaba a montar en bicicleta y ambos sonreían, pensó en cómo se sentía reírse a carcajadas hasta que parecía que ibas a explotar de la felicidad, y así por un tiempo recorrió el espacio-tiempo de su niñez y adolescencia. Al final se detuvo en la ideas, las leyó una a una, y luego de pensar que aquella había sido su época de mayor destreza mental, cerró nuevamente la caja y salió de la habitación mientras le gritaba alguien a lo lejos que estaría en el estudio trabajando ya que tenía mucho trabajo, según dijo se había encontrado un geniecillo que le había recordado lo que debía hacer y el camino correcto que debería recorrer. Finalmente había recordado quien era de verdad.
 

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