miércoles, 27 de marzo de 2013

A veces la tristeza

A veces la tristeza es como un viejo fantasma, que ataca sin tomar en cuenta si es de día, si es de noche o si simplemente estas a pleno almuerzo. Y entonces toma tus pies y se aferra a ellos y se desliza lento, muy lento, hasta que finalmente llega a tu corazón, y una vez allí, crece y crece, como si fuera tu propia sangre la que alimentara el árbol de su vida, y es allí cuando la observas, y añoras deshacerte de ella, pero no sos capaz, ya esta aferrada a tu alma, y te das cuenta y sabes, que vos nunca más, volverás a sonreír igual. 

Porque eso es la tristeza, un viejo fantasma que te espanto un día, un viejo árbol que se aferro a tu alma.

2 comentarios:

moscardon diesel dijo...

no te aflijas Campa,a esos momentos se les puede encontrar la belleza. además hay luna llena, y eso a veces pega duro.
un abrazo.

Michelle Durán dijo...

Yo creo que por fin he entendido que la tristeza no es, siempre, aquello malo que pintan... a veces funge como pomada. ¡Saludos, querida!

 

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