lunes, 15 de agosto de 2011

Colecciones

Hace mucho tiempo, cuando aún era muy chica solía coleccionar calendarios de esos que son en miniatura, de esos que se cargan en el bolsillo, y creo que tenia tres motivos específicos (aunque según Freud tiene que ver con no haber pasado cualquier etapa de pequeños yo creo que esa si la pase, en fin) el primero era mirar las imágenes hermosas que se imprimían en ellos, la segunda era leer las frases celebres que algunos tenían y la tercera era ver cuantos años podía regresar en el tiempo y conseguir una ¨antigüedad¨ para mi colección, el más viejo que conseguí fue de 1984 (el año en que nací)

Entre todos habían de esos que tenían imágenes muy tiernas y otros tenían imágenes muy ¨lobas¨ y otros pues nada interesante o demasiado interesante, pero entre todos había uno con una frase que nunca se me olvida, decía ¨Doy Gracias a los que dijeron que no, Gracias a ellos pude lograrlo¨ y pues a los 10 años esa frase no tenia gran sentido y a decir verdad uno se puede pasar una vida entera sin que esa frase tenga sentido, pero luego un día lo adquirió, y fue en mi primer trabajo donde siempre mucho decían ¨No va a poder¨ y me canse tanto de que se lo creyeran que no se si por rabia, por impulso o porque simplemente me convertí en la mejor y fue fantástico lograrlo a pesar de todos esos ¡no!

Últimamente muchos siempre me dicen tantas veces y en tantos aspectos ¨Es que no puedes o no vas a poder¨ o no se que o si se cuantas, por qué ¿que chica de 27 en su sano juicio emprende un nuevo pregrado en lugar de estudiar un postgrado? ¿por qué, que chica de 27 años parece ir de para atrás en lugar de avanzar igual que el resto? y a veces yo misma lo pienso, me digo ¨Osea nena, 27 años y no tenes un peso en el bolsillo, no tenes un trabajo estable, ni una casa ni un carro ni etc etc etc¨ y la verdad me siento tan mal, pero después recuerdo el rostro de todos esos que me dicen ¨No vas a poder¨ y siento un enorme placer, si ¡PLACER! al pensar en sus rostros en el instante que les diga ¨Como la ves, si pude y soy la mejor¨ ... ahora lo sé, es esto lo que me mueve, el impulso de demostrarme a mi misma y a los demás que a pesar de todas esas cosas que no debería, de esas cosas que no son las ¨correctas¨, de todas esas cosas de las que mi vida carece (ya saben: una linda casa, una linda cuenta bancaria, un lindo carro, un lindo novio, etc etc etc) si voy a poder, y de eso la mayoría de veces estoy casi segura, porque a veces carecemos de tantos recursos, pero tenemos que tomar los que tenemos a nuestro alrededor... o no?

jueves, 4 de agosto de 2011

El canto de las lagartijas


Hace tiempo, cuando me fui a vivir a aquel pueblo del que tanto les he hablado, lloré muchisímo, luego reí muchísimo y luego simplemente me acostumbré.

Al comienzo viví en un hotel (es patético, créanme) luego viví en mi primera casa de soltera, fue emocionante incluso pagar mi primera cuenta, y luego me quede allí; aunque al comienzo solo tenia un colchón viejo, una estufa, un ventilador (que era de enorme ayuda, compañía y hasta parecía musicalizar mis días) un escoba y una trapera, y como valor agregado una canastita en el baño y un par de sabanas que compré, esas eran absolutamente todas mis pertenencias, ni una más ni una menos; luego con el tiempo pues compre un televisor, una cama, una nevera y cosas de ese estilo, de esas que son tan necesarias para vivir, pero hubo algo que no compré, que tampoco sabia que existía, que venia incluido en mi apartamento de soltera y que hoy en día pagaría por volver a escuchar, ese algo era ¨el canto de las lagartijas¨.


Y pues si, ante sus caras de sorpresa les diré, las lagartijas cantan, lo hacen de noche, a veces un poquito de día y yo pensaba que era un pájaro exótico que nunca había visto y del cuál guardaba la esperanza que se escondiera en mi techo de madera, con sus tres goteras y quizás un par de tejas, pero no era ningún pájaro de fantasía, eran tan solo las muchas lagartijas que se escondían en mi techo y que a través de los años aprendí a amar; no se explicarles como es su canto, tampoco creo que nadie lo haya grabado, pero si les aseguro que cada noche me dormía escuchándolo, y que ahora que ya regrese a la ciudad, ahora que ya no las escucho en las noches, y que no suelo ver muy seguido una lagartija (en mi casa no hay, maldita sea) las extraño como si no supiera vivir sin ellas, extraño montones escuchar cantar esos lagartos diminutos, pero sobre todo ahora encontrarme una largartija para mi, podría considerarse como todo un augurio de buena suerte.

Daría mucho por dormir una noche más allí y grabar por un instante más el canto de mis lagartijas
 

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