miércoles, 18 de agosto de 2010

Cayendo

A veces estiro mis brazos y trato de tocarte,

De acariciar tu rostro, tu cabello,

De dejar enredado en las puntas de mis distales falanges la sensación de tu ser

La sensación de saber cómo se siente tu piel en mi piel.


Es entonces que cierro los ojos nuevamente

Y al abrirlos,

Observo el infinito cielo azul

Y veo como caigo

Y siento como caigo

Y trato de estirar mis brazos nuevamente hacia ti.


Pero me doy cuenta

Que solo es el enorme

Y gran vacío que me ha dejado tu ausencia

Y el cielo que ya mis brazos no alcanzan a tocar.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusto.!!!

Anónimo dijo...

Muy bueno!!!
JnSeth

.:.CARITO.:. dijo...

y si...eso me pasa con cierta frecuencia, y con cierta persona...distancia maldita, que en definitiva, no hace el olvido.

Gabriel Cruz dijo...

Ahhh Campanula, qué bonito texto, me ha dejado la sensación de enviarte mil apapachos virtuales para que el vacío no sea tan profundo. ¡¡Mil cálidos y sinceros apapachos!! ;)

el aguijon del moscardon diesel dijo...

esto es algo cancionable....

state_0f_mind dijo...

yo lleno las ausencias y los vacíos con chocolate :D

Quien yo? dijo...

Muy bueno... la cosa es encontrar ese "algo" que llene ese gran vacio... cuando sepas que puede sera visame...

saludos!

Andrea Carolina Muñoz Osorio dijo...

Los abismos también son hacia arriba.

Podrías haber volado y sumergido en tu "infinito cielo azul"


Un Saludo.

 

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