Amor la antigua

by - martes, marzo 09, 2010

Siempre he tenido la claridad, que el amor me gusta tanto como me gustan los chocolates, las emociones o sentimientos derivados de este hacen que la vida valga la pena, sin embargo prefiero el amor a la antigua, el moderno es muy complicado.

Definitivamente tengo la capacidad de creer que el amor existe.

No espero un día salir a la puerta y encontrar un príncipe vestido de azul y montado en un corcel blanco, mi capacidad de raciocinio no es tan poca; aun así, estoy segura que en algún punto de este enorme planeta existe un tipo que va a tocar las fibras más sensibles de mi alma, y al cual cada mañana mirare y estaré segura de haber tomado la decisión correcta.

A medida que los humanos crecimos en tecnología y nos hicimos pequeños en sentimientos, el amor cambio drásticamente, si antes algo se consideraba romántico, hoy en día término por ser cursi, y las relaciones se tornaron más prácticas y menos sentimentales.

Enamorarse es cuestión de tomarse el tiempo y el esfuerzo necesario para que algo funcione de la manera adecuada, por idílica que pudiera llegar a ser, estoy segura que aunque el amor a primera vista existiera, serian necesarias miles de herramientas más para que una relación se manejara de acuerdo a nuestras expectativas.

Pero si retomo mi idea del amor a lo moderno, o a la antigua es allí precisamente donde radica la diferencia, en el tiempo y en la manera que nos tomamos para enamorarnos; yo sigo siendo de las que creen que un buen detalle vale más que mil palabras, o incluso, que una buena palabra en el momento indicado funciona mejor que cualquier regalo, suceso o acontecimiento.

Hoy en día, el tiempo que nos tomamos para lograr que el otro (o incluso nosotros mismos) sintamos elefantes en el estomago es mínimo, ya no están ni las flores, ni los chocolates, ni las tan cursis cartas de amor, ya solo existen un par de tragos, un par de besos, una noche de buen sexo, y si funciona en la cama quizás en el resto también.

Para mí, sigue siendo mejor el tipo que tratándonos como iguales, ni más el, ni más yo, me abra la puerta del carro, me invite a cenar y acepte una invitación de mi parte a cenar, yo seguiré prefiriendo el tipo que me regale una rosa, que me mande un bonito mensaje de texto y que me haga sentir que lo que vendrá vale la pena, yo prefiero un tipo con el cual pueda mantener una gran conversación, al final quiero un tipo que me quiera por lo que soy, no por lo muy flaca, muy gorda, muy rubia o muy pelinegra que me vea, al final quiero un tipo con el que a mis 50 años pueda sentarme a su lado a hablar de mucho o muy poco, pero que como siempre me haga sonreír.

Por esto prefiero el amor a la antigua, el moderno es muy complicado.

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