martes, 22 de septiembre de 2009

Particularidades

La primera vez que lo vi, pensé que se veía bastante joven, y de repente, como esas sensaciones que te atacan cualquier martes en la tarde, sentí un tremenda confianza, nos sentamos en una mesa de una cafetería (con un nombre bastante particular) a hablar, mientras el pedía un tinto y yo me concentraba en pequeños particularidades, como su camisa de rayas rojas y su voz, creo que fue ese el detalle que mas me agradaba de todos, su voz, bastante firme pero con un toque de dulzura y tranquilidad, recuerdo que cada palabra la escuchaba atentamente, y paulatinamente terminaba por confiar más en él, no se si se dio cuenta de lo nerviosa que estaba, tampoco se si se dio cuenta que a veces ni yo misma me creía mis palabras, mientras le aseguraba que lo lograría, y tampoco se; si se dio cuenta de lo enormemente atractivo que me parecía, lo que si se, es que en un 80% de la situación, la razón para continuar acá, es él.

Ese hombre con el que me encontré en aquella cafetería, era el gerente de un hospital de un pequeño pueblo al nordeste Antioqueño, que tenia una vacante en su hospital, y estaba realizando las entrevistas, como ya lo dije, la primera vez que lo vi, pensé en lo joven que se veía, y fue su voz la que me guió por toda la entrevista, recuerdo que me pregunto en varias ocaciones si estaba dispuesta a irme de mi ciudad, a dejar mi hijo, mi vida... todo por un empleo; yo solo le respondía que sí, cuando en realidad, ni siquiera estaba segura de durar una semana tan lejos de aquello, que para mi era todo, Medellin con sus luces, sus museos, su shots, sus hombres, pero sobre todo con mi familia, era mi todo, aun lo es, pero no tan marcadamente.

Una semana después, recibí una llamada del mismo hombre que me decía que me había seleccionado, aun hoy en ocaciones le pregunto por que lo hizo, creo que es algo que nunca vamos a saber, alguna vez le pregunte a mi jefe que había pensado al verme, me respondió que había visto una ¨culicagadita inmadura, pero que de alguna manera había decidido confiar en mi¨, antes de venirme pasaron muchas cosas, llore muchisimo, le rogué al cielo que no me tuviera que venir, pero parece que no me escucho (para mi fortuna); después de un tiempo, aprendí a querer y admirar sobre todo a mi jefe, creo que me a enseñado muchisimas cosas, a su lado he crecido mucho mas de lo que suponía de un hospital de primer nivel, creo que es un hombre suprema mente inteligente (y para que, pero bastante atractivo también) pero lo que mas admiro de el, es su calma para manejar las situaciones, espero algún día ser así.

Escribo este post, porque quizás sea mi manera de agradecer tener un muy buen jefe, siempre he contado con la suerte de tener buenos jefes, mi primera jefe es ahora muy buena amiga mía, mi segundo jefe, me enseño todo lo que técnicamente puede definir mi carrera, mi jefe actual me enseña cada día como llegar mas arriba técnicamente hablando, pero además cada día me mejora como ser humano, creo que me ha dado lecciones que nunca en la vida imagine, por eso lo respeto lo suficiente como para hacer lo mejor, por eso le soy totalmente leal, y por eso escribo este post, un día que sin razón aparente quisiera irme, y estar en ese todo de antes, en mi Medallo hermoso, pero ahora solo es un parte de mi todo, Vegachi termino por convertirse en parte de mi hogar, acá tengo personas que amo con todo mi corazón, y sin embargo existen días como hoy, donde pienso que quizás regresar estaría mejor; pero por un instante, pienso en su voz, y en todo lo que me ha enseñado y recuerdo que el sigue siendo el 80% que mejora la situacion, que sigue teniendo mi profunda admiración, que él sigue ahí, y entonces respiro profundo, y sigo un día mas acá, por que mi jefe, confió en mi, y ahora; yo confió en el.

4 comentarios:

María Cristina Ibarra dijo...

No puede ser casualidad Campa, a lo mejor seas tu y no tus jefes, seguramente eres una buena subalterna. Saludos!

Julibelula dijo...

Yo también tengo la bendición de tener un súper jefe, fuerte y exigente que me ayuda y hace hasta lo imposible para que saque lo mejor de mí!!!

La ReiNa Roja dijo...

Mi jefe es un maldito pequines jajajaja y es mi mejor amigo,,,remitirse al post hoy sabras cuanto te odio....es para él.

Un abracito y Ma. Cristina tiene razón, el lío no es de jefe, es de subalterna

el aguijon del moscardon diesel dijo...

a veces una mirada te lleva a las antípodas y quien te mira ni siquiera lo intuya.

 

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