jueves, 16 de abril de 2009

Felicidad

No entendía muy bien porque había elegido sabanas blancas, así seria mas difícil que se mantuvieran limpias, sin embargo por un instante supo que quería mantener la pureza, no sabía cual, al a fin y al cabo ella no había sido una santa, su vida no había sido nada ejemplar y el momento lo era menos, pero habría algo muy en el fondo, o por lo menos eso pensó, tampoco quería incursionar profundamente en ningún tema, este era algo así como su momento, solo eso, su momento, nada más, así que respiro profundo, se paró de la cama, quería observar el mundo desde su ventana con un cigarrillo y un suspiro; miro los niños jugar, los adolescentes enamorarse y algunos otros sonreír, le pareció una pantalla de cine que ponía antes sus ojos una película muy bien hecha y particularmente hermosa, sin embargo tuvo una intensión de pensamiento-sentimiento de cómo aquello de ver las cosas hermosas simplemente se trataba de su pico mental maniaco, así que Camila solo atino a interpretarlo como un dejo de tristeza, por lo cual supo que era hora de ponerse manos a la obra, es que estaba realmente enamorada de su felicidad, o era acaso su felicidad de ella? ¿O era simplemente que últimamente todo había salido bien? No importaba lo que fuera, solo importaba que era feliz y desde aquel instante nunca más iba a dejar de serlo, se vistió, no quería que la vieran desnuda, su desnudes era suya y ya y comenzó a inmortalizar su felicidad.

Camila pensó en que sería algo lento, algo nada seguro, pero tenía toda la noche, eso sí, tiempo era lo que tenia y ganas de arrepentirse pocas, así que tomo la hoja de bisturí con su mano derecha, y poco a poco corto en sentido vertical (según había escuchado así tenía que ser) sus delgadas venas de la mano izquierda, luego las de la derecha y cuando finalmente la sangre corrió por fuera de ellas, se recostó en su cama, tomo algunos calmantes (quizás podría dormir antes de morir) trato de no ensuciar sus sabanas, es que no quería que nadie tuviera que limpiar algo mas que el suelo, y comenzó a morir, a morir feliz, sabía que nadie la iba a entender, por eso no escribió una carta, una nota de suicidio, simplemente sabia que aquella noche ella se moría por que quería ser feliz, porque era feliz, era tan feliz como muy pocas veces lo había sido en su vida, pero sabía que algún día se terminaría, y se negaba a que se terminara, se negaba a no sentirse bien, así que Camila luego de pensarlo mucho tomo la decisión más importante de su vida, decidió morir porque quería dormirse feliz y despertar acá o en cualquier lugar sabiendo, teniendo la certeza de que era feliz y que había perdido hasta su último aliento intentando serlo para siempre, Camila murió, Camila dio su último aliento por su felicidad, no sintió remordimientos, no se sintió ni medianamente triste, no se sintió sentir, no pensó en nada, solo sonrió y cerro sus ojos y regalo su último aliento a esa felicidad tan escasa, que ahora según creía era suya para siempre.

Al día siguiente su madre la encontró, sucedió todo lo que tenia que suceder, entre todas las cosas que llamaran a su psiquiatra, quien como siempre, siendo toda una eminencia, diagnostico como Camila debió entrar en su fase depresiva y se suicido, el pobrecito les dijo a todos y trato de que entendieran como ella había estado tan triste, como para desear morir, eso sí, nunca logro explicar cómo a pesar de ella haber estado tan triste murió con una sonrisa en su rostro.

10 comentarios:

Juan David dijo...

En un principio pensé en hacer una crítica, pero luego recapacité, ¿quién soy yo para cuestionar los motivos? De hecho, hasta bien podría ser inecesaria una justificación o motivación para obrar así y anhelar el dejar estas tierras. Según mi estado de ánimo actual.

Saludos.

solohonestidadbrutal dijo...

Me gustó mucho el cuento..

Para morir feliz, suicidarse en un momento de felicidad..

Christophe dijo...

Bueno, en mi caso y en general cuando escribía cuentos, la temática de estos iban ligados al estado de ánimo, espero que no sea así este caso. Igual con el tiempo siempre me llega a parecer pobre lo que escribo. Muy bien redactado y que bueno que te animes a plasmar lo que tienes en mente.

Jorge Montoya dijo...

He discutido con algún amigo que el suicidio sólo debería ser opción sí hay plenitud, satisfacción, o eso que llaman felicidad. Vos me permitís afirmarme con tu relato. La muerte por mano propia no puede más que ir vestida de una sonrisa enteramente sincera.

Sentí cierto vértigo al leer.

Qué se vengan más y más cuentos.

Un abrazo.

Daniosmo dijo...

!!que post tan bueno!! es la primera vez que veo la idea de un suicidio feliz pues es bastante loco por que se supone que uno se mata es por que esta cansado del mundo o cosas por el estilo. Mientras que vos planteas que se suicida para perpetuar su felicidad.

un admirado saludo desde el porrazo

laura dijo...

que buen relato !! aunke he sentido pena por Camila , por mucha sonrisa que le quedara en la cara .
un besazo , te sigo leyendo :-)

Bombyx Mori dijo...

Genial retrato, pareces menterte en la mente de este personaje bipolar.

Saludos

Sink dijo...

eso sí, nunca logro explicar cómo a pesar de ella haber estado tan triste murió con una sonrisa en su rostro. <-- eso se llama al fin ser feliz...

Nice su relato se cuida doña

Julibelula dijo...

Nena, brutal!!! lo mejor que te he leído

Diana M Sierra dijo...

Me gusto el contraste...saludos

 

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