jueves, 12 de marzo de 2009

Instantes

Odio realmente los Hospitales, nunca me agradaron, me dan tanto miedo como hablar de la muerte, por que simplemente, sentiría que me acechan, y sin embargo trabajo en uno, y he trabajado en varios, y probablemente el resto de mi vida siga trabajando en Hospitales, pero trabajar acá, es una de las cosas que mas amo; puede sonar raro, pero no lo es, cuando entro como un espectador a un hospital, siento nauseas, las manos me sudan, me da miedo y ansiedad, y no veo la hora de irme, cuando trabajo en un hospital siento simplemente adrenalina, la adrenalina que corre por cada uno de sus empleados cada día al tratar de hacer las cosas bien, si los hospitales tuvieran vida esta seria la única hormona o por lo menos la mas importante que correría por sus venas, adrenalina.
Sin embargo los Hospitales son la casa donde cada día se encuentran la vida y la muerte, donde cada mañana caminan por sus corredores, y luego ambas se sientan a tomar un café, esperando que sea el turno de alguna de las dos para actuar, cuando trabajas entre la vida y la muerte día a día, noche a noche, y estas en constante convivencia con ellas, aprendes, que la vida es un instante, que la muerte es un instante y que entre instante e instante, lo único que nos queda, por tonto que suene es el presente.

3 comentarios:

Sink dijo...

es extraña(por decirlo menos) la dualidad que se da en los hospitales, y hablar de eso es algo que esta demas, tu mejor que nosotros lo sabe, lo vives a diario, al menos una vez al año dejo mi vida por unas horas y voy de voluntario a urgencias de un hospital para navidad.
Un doctor me dijo una vez, no te apenes, debes celebrar el fin y el nacimiento de la vida, ambos son sucesos increibles...

Un abrazo srta campanula

Tomáz dijo...

Yo no sería capaz de trabajar en un hospital, por las mismas razones que expone. De hecho, cuando estoy enfermo me resulta difícil visitar uno.
En cualquier caso, no me queda más que felicitarla por esa valentía de enfrentarse a esos instantes.
Saludos desde Don Bl...

inma dijo...

Bonita reflexión, te he sentido de verdad :) Yo no odio los hospitales, dado que existen para curar y para ver nacer a los niñitos ^^, pero tampoco me gustan porque en ellos las cosas no salen siempre como deberían.

Un abrazo!

 

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