lunes, 15 de diciembre de 2008

Llegando II

Habían pasado cerca de ocho días desde que estaba en este pequeño pueblo rodeado de montañas, y ya me encontraba algo más acoplada, aunque creo que en realidad se trato, de que no se como, termine conociendo personas que sacudieron mi rutina.

los primeros 3 días, me la pase llendo del hospital al cuarto del hotel y viceversa, en las noches trataba de escribir, pero mis letras estaban algo perdidas en la ciudad; aun así tratando de evadir mi nueva rutina, salia y me sentaba en una banca del parque del pueblo a observar mi entorno y solo lograba pensar ¨tienes que hacerlo, tienes que aguantar¨, así terminaron por pasar los días y acoplarme a mi entorno, ya hablaba mas con mis compañeros de trabajo y hubo alguno con el cual tuve mejor empatia que con el resto, y fue entonces cuando como por arte de magia, mi rutina, mi aburridora rutina desapareció, pero esa es otra historia y con otro color.

A los 8 días exactos de llegar, era domingo y como algo raro en mi me desperté muy temprano, así que pensando en que no había mucho que hacer trate de dormir otro rato y termine por conseguirlo, a eso del medio día, salí, comí algo y pues tome ruta hacia lo poco que conocía y donde siempre los brazos estaban abiertos para mi, me fui en dirección del hospital, cuando iba hacia allí sonó mi celular, y no se imaginan la alegría de mi estomago al ver que era precisamente mi nuevo amigo:

- hola

- hola, como estas?

- bien y tu? que hacías?

- estoy en el hospital, ven que creo que te conseguí casa

- listo ya voy

Obviamente que acelere mis pasos y en cuestión de medio minuto allí estaba, escuchando cual era la propuesta y mirando que iba a suceder; termino por tratarse de la casa que tenia arrendada una enfermera jefe que ya se regresaba a la ciudad y se marchaba esa misma tarde, osea que era cuestión de tomar la decisión y la casa era mía, aunque había un pequeño problema....... y los muebles? yo no tenia nada, ni una silla en que sentarme, aun así, mi amigo y yo fuimos a ver la casa, y pues, no era la octava maravilla, pero estaba disponible y la enfermera me dijo que me vendía algunas de sus cosas, trato que acepte.

En realidad las cosas que me vendió aquella enfermera constaban de un colchón, un ventilador, un fogón de luz, una escoba, un trapero y un recojedor, horas mas tarde me estaba mudando a mi casa, oigase bien MI casa, o mejor dicho, mi nuevo hogar, por primera vez en mi vida, tenia algo propio, conseguido por mi y por supuesto pagado por mi, creo que aquella noche experimente por primera vez en la vida que es la libertad absoluta, y aunque no contaba con mucho, por que para que quede de constancia, no tenia ni televisor, ni en que escuchar música, solo un colchón para acostarme, un ventilador con que amenizar el calor infernal y dos cuartos más, completamente vacíos; a pesar de todo esto, por primera vez me sentí en responsabilidad absoluta de mi ser y por primera vez comencé a hacerme cargo de mi misma, creo que la sensación que tuve aquella noche nunca la volveré a tener, era libertad mezclada con innovación, curiosidad y hasta con miedo, pero era el sentimiento de haber comenzado a ¨crecer¨ obvio que esa noche celebre, reí, bebí y tuve buena compañía, además por primera vez comencé a pensar en que adquiríria en mi futuro.

Por supuesto luego fueron dos semanas terribles sin t.v y sin música, mucho tiempo para encontrarme conmigo misma, pero que va, ya son 5 meses.

5 comentarios:

Juan David dijo...

Luego de leer esta entrada y habiendo leído antes Llegando I, solo puedo decir que es usted muy "berraca". Mi admiración.

Campanula dijo...

Gracias Juan, me has hecho sonreir con el comentario, en realidad creo que aca he tenido momentos buenos, malos y pesimos, pero tambien he aprendido unas cuantas cosas y he tenido experiencias gratificantes, y eso que en el post, se me olvido contar que cuando llegue a ¨mi nuevo hogar¨ la enfermera se habia ido con los bombillos y todo, imaginate la sorpresa, en fin, un abrazo y aprovecho para desearte una feliz navidad.

Julibelula dijo...

Clau, esa sensación es maravillosa, es la mimsa que tuve cuando me vine a vivir a urabá la segunda vez, y digo vine, porque ando unos días por acá, descansando visitando a mi mejor amiga y a su nuevo esposo... de todas formas regreso mañana, me toca volver al mundo real!!!

Tomáz dijo...

Hola, que bien por usted, me alegra que haya conseguido 'independizarse' o mejor dicho, depender de otras cosas y de usted misma. La libertad, aunque efímera, se disfruta demasiado en sus pequeñas dosis.
Que buena capacidad narrativa, saludos desde Don Blog Pérez.

Campanula dijo...

Gracias Tomáz, pero dejemos lo de independizarse para luego,miremos a ver hasta cuando duro aca en este pueblo, y gracias por el apoyo con mi narrativa.
un saludo y feliz navidad

 

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