sábado, 22 de noviembre de 2008

Llegando

Fue exactamente el 25 de julio de 2008 cerca de las 4:30 de la tarde cuando por primera vez puse un pie en este pueblo que ahora es mi mal llamado ¨hogar¨, la primera impresión fue ver como todos se detenían a mirarme con mis tantas maletas, bolsos y demás, y mi primera reacción fue de miedo mezclado con vergüenza, ahora tenia que buscar un hotel, donde comer, y conocer minimamente donde quedaba el hospital, donde al siguiente día iría a trabajar.
Alguien de quien ni siquiera recuerdo el rostro, me ayudo con las maletas, y yo como buena citadina y desconfiando de la amabilidad de aquel buen hombre, no le despegue el ojo, pensando que arrancaría a correr con una de mis maletas; finalmente termine sentada en un restaurante que pertenecía al conocido de un conocido de un conocido, comí, y a buscar hotel; todas las personas coincidían en que debía quedarme en el nuevo hotel del pueblo y allí fui a parar; para ser sincera un muy buen hotel, una muy buena cama y gracias a Dios un muy buen ventilador, por que de las cosas que uno no se imagina y el calor que hace acá.

En fin, recuerdo que estaba tan cansada que solo camine hasta la portería del hospital, lo mire, lo imagine por dentro y me fui con la intención de acostarme a dormir a las 7:30 pm, más o menos, lo que uno nunca sabe es que los pueblos no son como uno se los imagina, y para ajustar mi hotel quedaba justo en frente del parque; bueno, pues me dispuse a acostarme, me dormí y cerca de las 11 de la noche un ruido me despertó, en realidad mucho ruido, venia de la calle, escuchaba mucha gente gritando, y fue cuando trate de prender la luz, y oooooh sorpresa, no había luz, hay fue cuando el miedo, casi convertido en pánico me empezó a invadir, las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas y mi corazón a latir a un ritmo acelerado, debió ser cuando la adrenalina comenzo a circular, y pues miedo-adrenalina-oscuridad-nuevo lugar no son una buena combinación y menos cuando se tiene una imaginación un tanto neurótica y paranoica como la mía, pues bien, mi mente puso los machetes, la pelea, y la sangre a metros de mi cuarto, para ser mas exactos en la salida del hotel, la algarabía que escuchaba comenzo a tomar forma con palabras de grueso nivel, con personas furiosas etc. etc. etc, en pocas palabras me imagine y escuche la pelea a machete que se libraba afuera, fue cuando me dije ¡mañana me voy en el bus de la una!............ no se como, o a que horas logre dormirme, pero cuando desperté todavía no había luz, así que me bañe con los destellos de la luz de mi celular, medio me maquille y tome fuerzas para ver el charco de sangre que suponía iba a encontrar a la salida.

En realidad no había charco de sangre, y al llegar a desayunar al restaurante del conocido de un conocido de un conocido, me pregunto como había pasado la noche, así que por aparentar que había estado muy bien, le dije que solamente había escuchado un poquito de ruido afuera, a lo que el muy amablemente me respondió, ¨claro que si, me imagino, usted que esta durmiendo al frente del parque, y como acá toda la gente sale de parranda es los domingos, debió escuchar mucha bulla¨, esa fue la explicación, pueblo, domingo y campesinos de rumba, no hubo machetes, no hubo sangre y nada de lo que imagine, así que finalmente me fui para el hospital en el cual media hora después obtuve mi primera sonrisa, y el bus de la una termino por irse sin mi.

4 comentarios:

JAVIER dijo...

Que bonito relato. Me he imaginado todo y para ser sincero tambien tu rostro jajaja... me has echo recordar situaciones similares de cuando era adolecente. Me gusto mucho llerte.

Saludos desde Japon.

Clau dijo...

Gracias javier, en realidad fue una noche muy dura, pero fue mas imaginacion que otra cosa, llegar a un lugar nuevo sin saber minimamente como funciona es algo realmente duro. saludos para ti tambien

lncognito dijo...

Me sacaste una sonrisa :)

Recorde que hace añgunos años cuando vivia en La Paz cayo un relampago fortisimo a metros de la casa, un estruendo ensordecedor, se iluminaron los ventanales, temblo todo, terrible... pense que era el fin del mundo, je, que bobo

Saludos, Yo

Campanula dijo...

Algun día me tienes que contar esa historia bien, la verdad que a mi tambien me sucedio, luego cuando ya no vivia sola, un día cayo un rayo horrible y yo solo me le tire encima a mi compañera de cuarto, bueno en fin, un abrazo.

 

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