sábado, 19 de julio de 2008

simple y llanamente



el rosa es un color de algodón y a la pregunta de por que cree mi blog, se me acabaron los porque ¿ les serviría un simplemente quería hacerlo???

hay les comparto algo viejito, muy mio, espero les agrade:

Aquella era la segunda vez que tenia esa sensación ante una pregunta y realmente ambas eran similares; no sabia que responder, miro hacia atrás a la espera que aquel hombre le diera la respuesta, pero no llego, así que decidida dijo sin pensarlo más ¨acepto¨, la iglesia, estallo en aplausos y ella, beso a el hombre que desde ese instante se convirtió en su marido, ese que aunque no la hacia feliz, si le prometía un buen futuro o por lo menos un futuro con compañía.

La primera vez que Mónica tuvo esa sensación de no saber que respuesta dar, si la que quería o la que debía, fue el día en que Andrés le propuso matrimonio, ella solo lo miro, pero a su mente vino inmediatamente Juan, pensó en cuanto lo amaba y en las noches enteras que pasaban juntos en la cama haciendo el amor; pero un pensamiento más la agobio, el hecho de que Juan, nunca, ninguna de esas interminables noches luego de estar juntos, le dio un beso, le dijo te quiero o simplemente le comento cuanto la había extrañado; fue en ese instante que sintió que Juan en realidad no la quería, que sintió su desamor y entonces le dio el ¨sí, acepto¨ a Andrés, aun sabiendo que nunca seria realmente feliz, Andrés simplemente le ofrecía un futuro estable, con compañía, quizás con hijos, un perro y una bonita casa y para ella el desamor de Juan y el miedo a la soledad hacían que estas cosas fueran suficientes.

Dos meses después de ese día, estaba allí parada en la iglesia , frente a un padre que esperaba una respuesta mientras ella miraba hacia atrás, esperando que Juan entrara y se opusiera o le pidiera que no aceptara, pero Juan simplemente no llego, y ella acepto.

La parte de la historia que Mónica nunca conoció, fue como Juan la noche anterior se había emborrachado perdidamente en un bar, el mismo bar que ambos solían frecuentar, y como a cada persona que se le acercaba le contaba la historia, su historia, de cómo la mujer que más había amado se casaba al día siguiente con otro hombre y solo repetía que no hacia nada por evitarlo por que ella nunca, ninguna de tantas noches, después de estar juntos le dio un beso, le dijo te quiero o simplemente le comento cuanto lo había extrañado.


Claudia Echeverry

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