sábado, 19 de julio de 2008

Si hay futuro

Este es un cuentico , que acabo de escribir, digamos que siempre hay un lugar para inspirarse o por lo menos, solo hay que saber mirarlo, espero les agrade.


Carolina, nació en una familia bastante sencilla, sus padres en algún momento de la vida decidieron irse del campo, a vivir en la ciudad, obviamente en busca de un mejor bienestar, aunque como la mayoría de veces terminaron viviendo en un barrio marginado por la pobreza, de casas hechas de tablas o de los elementos que se pudieran adquirir, debido a esto la niñez de Carolina fue muy humilde, no poseía muchas cosas materiales, si no es que no poseía ninguna, cuando contaba con suerte en las navidades alguna alma caritativa pasaba por su barrio dando regalos y ella resultaba afortunada, a pesar de esto siempre fue feliz, muy feliz y creció sabiendo, que el futuro, había que lucharlo, y gracias a sus padres aprendió también que había que lucharlo de una manera honesta, poco a poco creció, y comenzó a trabajar y a conseguir también poco a poco las cosas que ayudaran a mejorar la vida y el bienestar de su familia, todo se vio algo troncado cuando un día se metió con cualquier hombre que la dejo embarazada y como muchos otros al escuchar la palabra hijos, realizo su mejor acto de magia y desapareció.

Al principio Carolina lloro y pataleo como niña chiquita, pero después comenzó a amar como nunca lo había hecho a ese pequeño ser que llevaba en su vientre y decidió que por alguna razón ese niño seria quien la acompañara, quien la cuidara, seria su ángel, de hay que cuando naciera le pusiera Miguel Ángel, una mezcla extraña entre humano y celestial, así lo creía ella.

Paso el tiempo y Miguel Ángel creció, ya tenia cerca de cuatro años cuando un domingo cualquiera como solían hacerlo a veces, salieron a pasar la tarde juntos en algún parque de su ciudad, Carolina empaco, con el mayor de los cuidados, en el mismo bolso que había guardado las cosas de su hijo por cuatro años, unas coquitas con los almuerzos y unas comiditas más, algunos juguetes para entretener a su hijo, y una cobija algo roída, para extenderla en la grama, en algún lugar del inmenso parque y acostarse a realizar la siesta luego de comer, entre risas y juegos pasaron la tarde y finalmente cerca del anochecer decidieron regresar.

Carolina tomo el bus, el mismo que la dejaría muchas cuadras abajo de su casa, y al bajarse monto su hijo sobre sus hombros a manera de caballito para ayudarle a subir, pero dos cuadras más arriba no pudo sentir menos que terror, al mirar al fondo de aquellas inmensas y muchísimas cuadras, y ver como las llamas del fuego consumían el lugar donde quedaba su hogar y el de muchos otros, corrió tan rápido y con tanto terror que no alcanzo a sentir cansancio, ni escucho las preguntas de su hijo indagando que sucedía; al llegar, no podía hacer nada, solo veía como los bomberos trataban de acabar con aquel inmenso fuego, y como las personas a su alrededor, aquellas que también estaban perdiéndolo todo, lloraban desesperadas he impotentes ante la situación; a lo cuál ella no tuvo mas opción que unirse, se sentó en una acera algo inventada entre piedras y arena y comenzó a llorar, ante la mirada dulce de Miguel Ángel, que aun no comprendía que sucedía, y miraba como cada una de las lagrimas de su madre rodaban por sus mejillas y no sabían cuando parar.

Así que el niño en su absoluta inocencia se acerco a ella, que solo repetía a cada instante como todo su pasado y su futuro se habían acabado de esfumar, tomo el bolso que ella traía en sus manos, ese mismo que ahora junto a la ropa que llevaban puesta eran sus únicas pertenencias, saco un juguete y unos momentos después se acerco a su mamá, la tomo del rostro y le dijo:

- ¨ mira mami, ya no tienes que llorar, si tenemos futuro ¨

Ella lo observo con tanto amor como nunca había logrado, ni pensado sentir en su vida, y sonrió sabiendo que su ángel, su Miguel Ángel tenía razón, mientras él, imparcial, ponía sobre sus manos, las de ella, una casa construida con su lego de juguete y le repetía:

- ¨ mira mami, ya no tienes que llorar, si tenemos futuro, acabo de construir una casa para ti ¨


Claudia Echeverry

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