viernes, 2 de diciembre de 2016

El último dragón 69 días 19 historias

Cada noche el dragón se sentaba a observar las estrellas, nadie entendía porqué, pero él sabía que era casi una vieja nostalgia instaurada en su alma, las estrellas lo llamaban y un día cuando el mundo necesitara más de él volaría hacia ellas.

Así que el día menos pensado el  último dragón Dragón mágico, sobrevoló el mundo, y luego tomó rumbo hacía el fin del Universo para convertirse por fin en lo que siempre había sido, una estrella fugaz llena de esperanza.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

El esplendor de la nostalgia 69 días 20 historias

La nostalgia comenzó a convertirse en esplendor. La cercanía del final la regreso a los días mas gloriosos donde el mundo parecía bañado en un brillante y maravilloso color dorado. 

La nostalgia convertida en esplendor hizo su magia, y como en un cuento de hadas logró que la belleza perdida del tiempo pasado regresará con más ímpetu que nunca, el final cercano y certero le había dado a su mirada un nuevo filtro más parecido a la perdida que a la felicidad de un nuevo inicio.

Ella observó todo tratando de grabarlo en su memoria, tomó grandes bocanadas de aire tratando de guardar en su pulmones aquel lugar y contrario a la necesidad de partir que sentía días antes, sintió la necesidad de quedarse, pero el futuro la esperaba, así que con ojos vidrioso dijo finalmente...Adiós.

martes, 29 de noviembre de 2016

El cisne negro 69 días 21 historias



El cisne negro, raro, impactante y triste sobrevoló la aeronave. Dentro todo parecía una fiesta, afuera el ave disfrazada de parca cantó melodiosa el final. 

El frío helaba los huesos, sin embargo, por un instante, solo por uno todo fue felicidad. Iban por el sueño de sus vidas pero entonces la alta improbabilidad golpeó el cielo en forma de ave negra y los 76 fueron a dormir con aquel cisne, del cual luego en retrospectiva, dijeron, se podía explicar...incluso evitar.


Pd: Los cisnes negros son una teoría que habla sobre sucesos altamente improbables pero con un alto impacto, se deben cumplir 3 características: que sean muy raros (una alta improbabilidad), que tengan un impacto extremo y que luego se miren en retrospectiva... 

No hay palabras para describir lo doloroso que es este suceso que enluta a latinoamericano, un avión con un equipo de fútbol completo y sus tripulantes se estrellaron mientras venían hacia Medellín a jugar el torneo de sus vidas, montones de sueños y vidas que se apagaron en un instante... fuerza para sus familias.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Cita a ciegas 69 días 22 historias

Mi obsesión por las mariposas quizás haya iniciado en el patio de mi abuela. Siempre solía haber montones de alas de colores volando por ahí; a veces te dejaban alcanzarlas e incluso se te posaban encima. Otras veces huían despavoridas como si llevaras su fin contigo. 

 Fue en aquel mismo patio que aprendí de la forma más dolorosa que si tocas las alas de una mariposa la matas, que tienen una lengua diferente y especial y que no pueden volar si no hay sol. También aprendí, y creo que esta fue de mis cosas favoritas, que en francés se les dice Papillon, que su vida es corta y que hay algunas que incluso la gastan volando montones de kilómetros para encontrar “el amor”. 

 Creo que aprendí muchas más cosas de ellas en aquel lugar que en ninguna otra parte, incluso algunas que eran más parecidas a leyendas urbanas que a algo real. Que si una mariposa negra entraba en tu casa era de mal augurio, que si la otra entraba le miraras el "número" en sus alas y lo jugaras en la lotería incluso algunas que decían algo de llevarte al amor y cantidad de cosas más que he olvidado, pero si recuerdo lo más importante. Recuerdo que cada vez que una mariposa se posaba sobre mí, quizás por mi fe en ellas o por la magia que le imprimía una niña de 8 años, siempre ocurrió algo genial. 

 Así que está mañana cuando al salir de mi casa una mariposa azul y naranja se posó sobre mí me embargó la emoción, y el resto del día he estado esperando lo muy bueno que iba a suceder, pero nada ha ocurrido. Al menos no hasta que mientras estaba en aquella cita a ciegas a la que me obligo a ir mi madre, una mariposa azul y naranja, juro que la misma, ha logrado evadir la ventana y no sé cómo se ha metido hasta nuestra mesa, y como un augurio de esos que me contaban cuando chica, se ha posado sobre los hombros de él. 

jueves, 24 de noviembre de 2016

El vaivén del olvido 69 días 23 historias

El mar de las ideas poco a poco se había secado, navegar en él era cada vez más difícil debido a las aguas poco profundas y de poca calidad. El olvido al que lo habían sometido muchos lo había obligado a menguar. Aún así para aquellos navegantes que continuaban surcándolo, el mar agradecido con ellos por no haberlo condenado al abandono volvía a ser basto.

El mar de las ideas menguaba y crecía al vaivén del olvido.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

La estrella 69 días 24 historias

Los pasos se escuchan cada vez más cerca y dan la sensación de urgencia. Mientras tanto yo observo la enorme estrella que cuelga sobre mí. Me recuerda otra estrella, la de Marcos y Camacho, la que construyeron una Navidad con el dinero recolectado en cada una de las casas de los vecinos. Todos orgullosos dieron su pequeño aporte y al final la cuadra fue la más bonita del barrio. Marcos y Camacho compraron la madera, las extensiones y los bombillos, y manos a la obra construyeron todo el alumbrado navideño de la cuadra, había un pesebre, pero mi favorita siempre fue la estrella. 

Los pasos ahora están demasiado cerca y van acompañados de murmullos, creo que alguien grita pero no quiero pensar en eso; quiero pensar en la estrella, en esa Navidad donde me tiraba calle abajo en mis patines y estiraba mis brazos como si solo estuviera tomando impulso para volar y alzaba mi rostro de cara hacía el cielo y veía las luces de colores pasar sobre mí. Esa Navidad donde aún era libre, donde realmente volaba en aquellos patines en esa loma que me parecía tan inclinada pero que realmente no lo es. Esa Navidad donde el punto de partida siempre fue la estrella...¡Fue un tiro!... grita alguien mientras yo logró recordar el momento exacto en que sentí como se quemaba mi corazón.

Ni siquiera sé cómo estoy vivo aún, pero sé que no voy a sobrevivir...y bueno...no importa; creo que de todas las maneras en que pude morir, hacerlo bajo una estrella de navidad es una de las mejores, porque entonces estiro mis brazos y estoy en unos patines en una calle inclinada, mi madre me llama al fondo pero yo observo la estrella, y comienzo a volar.

martes, 22 de noviembre de 2016

Déjà vu 69 días 25 historias

No es la primera vez que la veo, antes he estado aquí. Lo sé porque puedo sentir el frío de la aldaba incluso antes de tocarla. Es una gran puerta roja con forma de arco que se divide en dos. La de la izquierda tiene en ella la cabeza de León que hace las veces de aldaba y la cual siempre parece a punto de morderte, la de la derecha tiene una pequeña ventanilla por la que tengo la certeza de que luego de sentir los fríos dientes del león en mis dedos, y de hacerlos que resuenen contra la madera de la puerta alguien se asomará. Al lado de la puerta hay algo que me agrada, está rodeada de verdes enredaderas las cuales tienen pequeñas flores azules que contrastan con los colores que hay a su alrededor, creo que son mis flores favoritas pero no recuerdo su nombre, no sé porque solo logró recordar su color, aun así me gusta el conjunto y pienso que quizás adentro hay algo mucho mejor, así que me decido y toco los dientes del león.

No me he equivocado, una anciana se ha asomado, o eso creo, no sé si es una anciana a decir verdad, porque luego ha dejado entreabierto y mientras yo entraba ella se ha ido caminando por el corredor, no voltea a verme, yo solo veo la espalda de su túnica color borgoña. Este corredor me da miedo es largo y algo oscuro, aunque miro los azulejos del suelo que son amarillos y color vino, me gustan.

Pienso que esto es un sueño porque tiene cierta neblina y aire frío que me dan esa sensación… ¿o no es sueño? ¿Acaso que hago aquí? Este lugar me da miedo y al mismo tiempo me gusta, pero no debo perderme en banalidades, tengo ganas de llegar al final, de alcanzar a la anciana, así que apuro mi paso pero mientras más corro, los pasos parecen volverse infinitesimales…por fin me acerco a ella pero entonces me embarga la duda, creo que no quiero alcanzarla… No, no quiero…es demasiado tarde, está girando hacía mí, aún no veo su rostro, pero reconozco su hoz un segundo antes de…


Abro los ojos, no es la primera vez que la veo, antes he estado aquí, creo que es un déjà vu. Lo sé porque puedo sentir el frío congelante de la aldaba incluso antes de tocarla. Es una gran puerta Azul…
 

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